La nueva comedia de Netflix trae como productor y protagonista a Steve Carell y a Greg Daniels, guionista de The Office, nos cuentan la vida de un general, Mark Naird, donde se le impone dirigir la nueva división de EUA, Space Force, donde junto al científico Adrian Mallory buscarán ampliar los avances tecnológicos y dominios del espacio a favor de EUA.
La serie parte desde el anuncio de Trump, donde da inicio al Space Force, que, sin mencionarlo en la serie ni haciendo presencia en ella, hacen una burla hacia él, teniendo un presidente con exigencias absurdas y tweets poco favorables para la nueva división. Recibiendo todo esto, el General Mark buscará solucionar y llevar a cabo la división, teniendo como conflicto una guerra espacial donde ésta comedia se encargará, o intenta hacerlo en la mayoría de las ocasiones, darle un giro gracioso con todas las decisiones por tomar por las partes que conforman a la nueva división.
Al inicio de la serie pareciera que fueron escritos por otra persona, donde los chistes son un poco repetidos, sosos y confusos, los personajes un poco tediosos y sin gracia, y donde la narrativa no te lleva a ningún lado. Pero con el tiempo la serie empieza a tener forma, empiezas a conocer y entender los intereses de los personajes, la relación entre el General Mark y el científico Mallory es más honesta, donde su relación es tan polar que la convierte en un dúo muy extraño, y que al final de varios conflictos entre sí, acaban bien conectados al término de la temporada, y la relación familiar de Mark, donde al mudarse a otra ciudad su esposa Maggie (Lisa Kudrow de Friends), es encarcelada en prisión por 40 años, y su hija Erin (Diana Silvers), lo cual la idea se vuelve cada vez más loca e interesante.
Aunque sea de comedia no impone las risas o carcajadas de fondo, indaga al estilo de The Office donde su comedia busca una sincera y real sonrisa, por lo que al inicio no estés acostumbrado a éste humor seco pero que a la vez le queda perfecto, trayendo una división real de EUA a la comedia, burlándose de las decisiones absurdas o locas, como elegir a un empresario con carácter televisivo como presidente.
Es una serie donde apenas va naciendo con su primera temporada y es de esas que da un cierre donde permite la puerta para una segunda temporada y, que al final de cuentas, considero que vale la pena tenerle paciencia y darle una segunda oportunidad.





